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Publicado por El Economista, autores J. L. de haro / E. M. Millán / C. Triana
Industria y vivienda renacen en Reino Unido y Estados Unidos
Ya lo vaticinó el presidente de EEUU, Barack Obama, la semana pasada: "El principio del fin está cerca". Y esta máxima puede empezar a extenderse a otras grandes economías internacionales, entre las que, en las últimas horas, destaca el comportamiento de la británica que se ha apuntado a ese esperado repunte.
Las señales de optimismo siguen dando un respiro a la economía norteamericana que, pese a seguir sufriendo el azote del desempleo, comienza a resurgir de sus cenizas. De hecho, el mandatario estadounidense no dudó ayer en afirmar desde Indiana que las "fábricas comienzan a resucitar", algo que coincidió con los datos laborales dados a conocer en la jornada.
El informe ADP sobre el mercado laboral en el sector privado reflejó que la economía estadounidense ha moderado la destrucción de empleo. En concreto, en julio se perdieron 371.000 puestos de trabajo, la menor cifra desde octubre del año pasado. Estos números calientan motores para la publicación de los datos oficiales del Gobierno mañana, aunque no se puede dejar de lado que la cifra final fue peor de lo esperado: los analistas preveían una pérdida de 350.000 empleos.
Estos resultados, sumados a la moderada contracción del 1% del PIB estadounidense en el segundo trimestre, han llamado la atención de propios y extraños. El propio Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, aseguró el pasado domingo que "la salud del sistema financiero ha mejorado considerablemente" y que la economía de EEUU "comenzó su recuperación a mediados del pasado mes de julio".